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“El Cine nos permite entender algo de lo que es este misterio de la vida”: Francisco Márquez habló de su rol social como director y los detalles de su próxima película

  • Foto del escritor: Lucas Álvarez Ferrari
    Lucas Álvarez Ferrari
  • 23 jun 2025
  • 9 min de lectura

En diálogo con Fugaceta, el director de La larga noche de Francisco Sanctis y Un crimen común profundizó sobre la búsqueda interna que satisface el cine y compartió los detalles de su nuevo proyecto.

Francisco Márquez estrenará su nueva película El Mundo es nuestro en 2026
Francisco Márquez estrenará su nueva película El Mundo es nuestro en 2026

Francisco Márquez es un guionista y director argentino que trata el cine como una conversación social: fluida, incómoda y disruptiva. En sus proyectos, el documental Después de Sarmiento (2015) y las películas La larga noche de Francisco Sanctis (2016) y Un crimen común (2020), el cineasta pone el foco en los conflictos sociales que toman lugar en un contexto histórico determinado. “No sé si hay un único rol del arte porque sería limitarlo. Pero filmar me lleva a pensar sobre las películas, sobre mi tarea, mi profesión y sobre el objetivo del cine”, explicó Francisco en diálogo con Fugaceta.


Su primera película fue codirigida con Andrea Testa, actual pareja de Márquez, y cuenta la historia de Francisco Sanctis, interpretado por Diego Velázquez. Él es un ciudadano de clase media que vive en Buenos Aires con su familia durante 1979, en plena dictadura civicomilitar. En este contexto, el protagonista se enfrenta al dilema de si alertar a una familia “marcada” antes de que las fuerzas armadas los lleve detenidos, o proteger su propia integridad y la de su familia. 


El filme está basado en el libro homónimo de Humberto Constantini y tiene el objetivo de visibilizar a la “mayoría silenciosa” que representó la clase media durante la dictadura. Así, abre el debate sobre los motivos por los cuales muchas personas no tomaron acción sobre las injusticias que acontecieron durante esos años. “El cine permite viajar en el tiempo y vivir una experiencia como lo fue la dictadura en términos vivenciales físicos. Digamos que permite no solo acercarse a la historia, sino al alma de los personajes”, sentenció Márquez.


-La película toca un tema presente todavía en la sociedad argentina, como lo es la indiferencia de muchos sectores de la población ante la injusticia, ¿crees que hubo un retroceso en estos últimos años desde que se estrenó la película?


“La película se estrenó hace casi 10 años y desde entonces hubo bastantes retrocesos en distintos ámbitos. Por un lado, las condiciones materiales de existencia. Cada vez cuesta más vivir y cada vez tenemos que trabajar más para obtener esos recursos. Por otro lado, estamos en un momento en donde se ponen en juego las garantías democráticas y el derecho a la manifestación. En 2016 llevé a mi hija de 2 meses a la manifestación por el 24 de marzo y ahora con 9 rara vez voy a una manifestación con ella. Estás todo el tiempo expuesto al gas, balas de goma o retenciones provisionales”, reflexionó el director con respecto a la situación social actual.


“La gente tiene más temor a expresarse libremente y los sectores políticos salen a atacar personal y deliberadamente a las personas que los cuestionan o critican. Por eso son tan importantes los momentos colectivos de juntarse con otros. Porque son necesarios para contrarrestar esa situación y sentirse menos solos. Así que si, es un momento de retroceso, pero que obviamente puede revertirse”, explicó Francisco desde una posición optimista sobre los factores colectivos actuales.


Francisco Márquez y Andrea Testa en el rodaje de La larga noche de Francisco Sanctis
Francisco Márquez y Andrea Testa en el rodaje de La larga noche de Francisco Sanctis

Un crimen común: el cine como herramienta para formular preguntas


Un crimen común es la segunda película ficcional dirigida por Francisco Márquez. La protagonista en este caso es Cecilia, interpretada por Elisa Carricajo, una profesora de sociología que una noche lluviosa decide no abrirle la puerta de su casa a Kevin, el hijo de su empleada doméstica, quien está siendo perseguido por Gendarmería. Al día siguiente, se entera que el joven fue asesinado y su cuerpo fue hallado en el río.


La historia se centra en el peso de la culpa con el que debe cargar Cecilia, y el constante hecho de sentirse acechada por el fantasma de Kevin. Desde esta posición, Francisco tiene el objetivo de reflexionar sobre los preconceptos y los sesgos de clase que influeyn en nuestras acciones cotidianas. “Con Elisa trabajamos un concepto de actuación documental, porque casi no ensayábamos, sino que leíamos mucho el guion y después en el set no había una forma determinada de interpretar aquello que sucedía. Trabajamos las emociones que debía sentir, y eso requirió un gran esfuerzo emocional”, detalló el director.


-¿A qué se debe este punto de vista social que le das al cine? ¿Es una búsqueda artística o en cierto punto es una necesidad?


Creo que son las 2 cosas. En definitiva, una búsqueda artística surge de una necesidad. Me cuesta pensar una búsqueda artística externa al deseo. Después, la idea del deseo como ser humano debería entroncar con algo social, pero no necesariamente socialpolítico sino el amor, los miedos, el crecimiento. Son temas que como persona no dejan de ser universales.

Pero sí es una búsqueda artística que parte de una necesidad, de un deseo de conversar sobre algunas cuestiones.


-Una frase tuya es “Lo que me motiva a la hora de dirigir no es contar algo, sino formular y formularme algunas preguntas". ¿Pensás que el cine debe inquietar o incomodar al espectador?


Creo que es válido que una película te deba inquietar, no creo que es lo que debe hacer como un mandato. También la pregunta sería incomodar a quién, porque la idea del espectador es muy amplia. No sé si existe ese espectador general ni ese deber general de hacer tal o cual cosa.


Quizás lo que me motiva ahora pasa por otro lado. En mi poca experiencia, siento que el cine de alguna manera nos permite conectar emocional, físicamente, con otros y otras. El cine nos ayuda a tratar de entender algo de lo que es este misterio de la vida. 


Suena medio naíf, pero siento que nuestro trabajo es tratar de entender algo del alma humana o aproximarnos a eso. Tratar de entender los comportamientos con sus contradicciones, su lado amoroso, su lado oscuro.


Sobre todo creo que eso es lo que me moviliza hoy: tratar de entender. Y cuando digo eso me refiero a que al momento de empezar la película no entiendo. Quizás en el proceso me interesa eso, arrancar más que con convicciones, con preguntas e ir respondiéndolas a medida que se graba la película, aunque algunas queden abiertas.


-En tus dos películas el final no es conclusivo, sino que de alguna manera la puerta queda abierta para extender el debate. ¿Cuál es el objetivo de este tipo de finales?


Entiendo por qué pueden considerarse finales no conclusivos, pero yo creo que ambas películas presentan viajes internos de los personajes y terminan cuando algo de esa búsqueda es saldada. Nosotros sabemos lo que ocurre después, pero no nos interesa contar eso, sino que nos interesa contar un momento y una decisión puntual de los personajes.


Pienso que cada película requiere su tratamiento. No tengo preconceptos sobre la manera estética de abordar las historias, ni siento que las películas deban determinar de determinada manera o tengan un rol determinado asignado. Probablemente, haya puntos en común que responden a quién soy yo y a las necesidades dramáticas de cada película.


De hecho, El mundo es nuestro, que es la película que estoy editando ahora, tiene un final de otras características, más conclusivo si se quiere. Los finales también son reacciones y creo que esta nueva película es una reacción a Un crimen común de mi parte. Los finales se construyen al encontrar un vínculo con lo que la película genera.

Un crimen común fue estrenada mundialmente en el Festival Internacional de Berlín
Un crimen común fue estrenada mundialmente en el Festival Internacional de Berlín

El mundo es nuestro: la nueva película de Francisco Márquez


Luego del lanzamiento de Un crimen común, Francisco decidió probar un cambio de escenario para su próxima película: El mundo es nuestro, un proyecto filmado en Paraguay. El filme se encuentra en proceso de montaje y Márquez espera que llegue a la gran pantalla para el primer semestre de 2026.


“Después de estrenar Un crimen común pensé que quería una película que terminara con un final feliz. Pero no con la idea de un final hollywoodense, sino con el objetivo de que el proyecto pueda ser un abrazo anímico o un empuje a determinadas cuestiones. Tenía la necesidad de otro tipo de proceso. Quiero que esta película no deje una sensación amarga al terminarla”, explicó el director sobre el proceso creativo detrás de este nuevo proyecto.


El mundo es nuestro está filmada en la Comunidad Primero de Mayo, una sociedad campesina que compone la toma de tierras más grande de todo Paraguay. Márquez utiliza ese contexto para contar una historia que incluye viajes en el tiempo, entre los problemas que sufre la comunidad hoy en día y escenas de la Guerra de la Triple Alianza. “Es una película que transcurre en dos tiempos, con personajes que habitan el presente y el pasado. El pasado representa la Guerra grande”, explicó Francisco.


El conflicto bélico llevado a cabo entre 1864 y 1870 enfrentó a la alianza conformada por Argentina, Uruguay y Brasil en contra de Paraguay. “La alianza invadió Paraguay y asesinó a más del 50% de la población. En el presente se cuenta la lucha por las tierras del país”, explicó Márquez.


“Los protagonistas son los mismos campesinos y campesinas que viven en ese lugar. En parte interpretan momentos de su vida, pero no es una película naturalista, sino que trabaja con un elemento fantástico y momentos de recreación histórica de una manera muy libre. Sobre todo en la última parte de la Guerra de la Triple Alianza, que es cuando lo que queda del ejército paraguayo llega hasta donde se da la última batalla”, ahondó el director sobre su nuevo proyecto.


-En entrevistas anteriores comentaste que El Mundo es nuestro tiene rasgos de comedia y que incluso en algún momento la pensaste como un musical ¿Qué tanto de esas ideas originales quedaron en el guión final?


El mundo es nuestro es una película que desde el guión original cambió muchísimo. Porque la película se fue transformando desde que empecé a trabajar en el lugar donde quería filmar, en la Comunidad Primero de Mayo, que es la toma más grande de tierras de todo el Paraguay. Lo único se mantuvo del guión original es la idea del viaje en el tiempo.


Yo estuve durante cuatro años viajando cuatro veces a Paraguay. Primero visitamos distintas comunidades campesinas, hasta que decidimos trabajar con esta en particular. Desde entonces viajé todas esas veces a hablar con ellos, ver el guión, conocerlos, convivir, explicarles lo que quería hacer y entender lo que ellos hacían. Fue un proceso largo que conllevó una transformación personal enorme. Eso se reflejó en que el guión se modificó mucho.


La película tiene música, pero no es un musical ni mucho menos y tiene momentos divertidos, pero no es una comedia. Es un proyecto muy particular y especial para mí y un gran aprendizaje en torno a cómo se modifica una idea desde el guión a la realización y como una película no es una abstracción que uno tiene preconcebida, sino una vivencia. La producción de la película es el proceso de expresar poéticamente esa vivencia.

Tinglado Film compartió las primeras imágenes del rodaje de El Mundo es nuestro
Tinglado Film compartió las primeras imágenes del rodaje de El Mundo es nuestro

-¿A qué se debe la decisión de que transcurra en Paraguay?


La película transcurre en Paraguay porque quería abordar la Guerra de la Triple Alianza, que para mí es una guerra muy importante por cómo marcó el destino paraguayo. Era un país que intentaba un desarrollo industrial autónomo, tenía reparto igualitario de tierras, altas tasas de alfabetización para la época y un desarrollo político independiente y singular, autónomo de las potencias europeas.


Luego de la guerra, Paraguay se transformó en un país con uno de los mayores repartos desiguales de la tierra y de los más pobres del continente. También marcó el destino de la Argentina, porque el triunfo consolidó la hegemonía de Mitre y el proyecto liberal, entonces tenía toda esa importancia histórica.


Además, existe una connotación muy actual en la posibilidad de pensar proyectos alternativos a los modelos económicos y sociales establecidos. Paraguay había desarrollado un plan propio y fue destruido a la vez que descartado en la historia.

A su vez, el destino tiene una vinculación afectiva porque una parte de mi familia vive en Misiones, que era tierra de Paraguay. Ahora tiene una cercanía territorial y hay cruces culturales constantes, con lo cual siempre me resultó interesante esa historia. 


Y cuando conocí a las personas de la Comunidad Primero de Mayo, quedé vislumbrado por cómo de alguna manera ellos encarnan esta historia. Porque ellos recuperaron tierras que el Gobierno dictatorial paraguayo le otorgó ilegítimamente a un empresario alemán y las reparten en sectores para cada familia. Ellos construyeron escuelas, senderos y sistemas eléctricos en la comunidad y encarnan de alguna manera el proyecto igualitario del Paraguay, con sus contradicciones, obviamente, que existía en esa época.


-¿Cuáles son las dificultades afrontaste durante la producción?


Las dificultades productivas que afrontamos son para escribir un libro. Por un lado, dejamos de contar con la financiación del INCAA. Se mantuvo el apoyo económico, pero ya no existen herramientas financieras, con lo cual tuvimos un problema económico enorme. Ya de por sí la película tenía sus complejidades, porque para llegar hasta la comunidad hay que viajar hasta Asunción y desde ahí cinco horas en vehículo.


Para solventar la película tuvimos que buscar el apoyo de muchos fondos internacionales y tuvo el soporte de organizaciones en Brasil, Paraguay, Canarias en España, un fondo regional francés y un productor suizo privado. De a poco fuimos pasando la gorra y juntando la plata, lo que fue muy difícil. Pero nosotros teníamos la convicción de que queríamos hacer la película y la terminamos haciendo.


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